Derechos colectivos del pueblo Afroecuatoriano

Historiador Juan García[1]

Si uno tuviera que medir el cumplimiento de los derechos colectivos y otros derechos que para el bienestar y el buen vivir del pueblo afroecuatoriano, están escritos en la Constitución, en los Convenios y Acuerdos Internacionales y en otros cuerpos de Ley, uno podría llegar a dos conclusiones básicas. La primera es que estos derechos son solo ofertas y como toda oferta, están disponibles, para los colectivos que tienen “ciertas capacidades” para alcanzarlas. Siendo como son ofertas, el pueblo que las quiere alcanzar, tiene que tener a su haber: fuerza política, poder económico, representación social, capacidad de movilización social etc.

La segunda, es que el Estado, no asume ningún compromiso, ni muestra la más mínima voluntad, ni hace presencia como Estado para garantizar que estos derechos dejen de ser, “ofertas” y pasen a ser “derechos reales” para los colectivos que los necesitan de manera urgente. Como es el caso del pueblo Afroecuatoriano.

Entonces desde esta actitud del Estado “de mirar para otro lado” cuando de hacer cumplir derechos se trata, el pueblo afroecuatoriano tiene que concluir, que hacer cumplir el más elemental de los derechos es un ejercicio de fuerza, de lucha constante, en el cual la violencia por parte del grupo que requiere tal o cual derecho, no queda afuera. De eso tenemos muestras cada día.

Si el pueblo afroecuatoriano tuviera que medir su inclusión a partir de las “intenciones”, mejor dicho de las ofertas que para el cumplimiento de los derechos que necesitamos alcanzar, se anuncian desde el Estado, diríamos que el panorama es alentador. Pero, si para esa medición, pusiéramos en la balanza: Reconocimiento y ofertas; frente al cumplimiento y goce real de lo que se anuncia, el panorama ya no es tan alentador.

Para la muestra un botón

Refiriéndose al derecho de los niños y niñas afroecuatorianos asentados en los territorios ancestrales, -es decir en todos aquellos espacios territoriales donde nuestros ancestros pagaron con sangre y trabajo ese derecho- los mayores nos habían dicho:

“El derecho más importante que los niños y niñas de origen africano pueden reclamarle del Estado, es el de nacer, crecer y vivir con dignidad en los territorios ancestrales donde vive la historia y se re-crea la cultura”. Zenón 


[1] Esta es una ponencia presentada por el historiador afroecuatoriano Juan García en el Foro sobre “Discriminación racial, educación  y acciones afirmativas  para el Pueblo Afroecuatoriano” realizado  en el mes de mayo del 2010, en la Universidad Andina Simón Bolívar,  en el marco de la suscripción del convenio UASB y CODAE dentro del proceso de implementación del Proyecto Pro ODM.

Ver la ponencia completa

UNA REFLEXIÓN SOBRE: Derechos, ofertas y cumplimientos

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